Alegría López @alegria.lopez17 – alegrialopezactriz.es no interpreta, encarna. Su mirada intensa y su voz firme han empezado a resonar en el panorama teatral y audiovisual con fuerza propia. En Be Artsy – La regla mata, su papel como activista en una historia que denuncia la pobreza menstrual la ha situado en el centro de una conversación urgente. Pero Alegría no se queda en el personaje: lo trasciende. En esta entrevista, nos habla de su proceso creativo, de los retos de ser actriz joven en España, y de cómo el arte puede ser una herramienta de cambio.
¿Cómo llegó a ti el proyecto de La regla mata? Este proyecto me llegó a través de una persona con la que había trabajado previamente en la edición de un cortometraje que realicé junto a un gran equipo. Esa experiencia fue muy positiva y, al parecer, quedó muy buena impresión de mi trabajo, porque pensaron en mí para dar vida al personaje de la madre de este nuevo proyecto. Muchas veces los trabajos llegan así, por recomendación, por haber trabajado antes con alguien…ese “boca a oreja” que muchas veces ocurre, y la verdad que es muy gratificante, porque habla de la confianza que genera el trabajo bien hecho.
¿Qué te exigió ese papel emocionalmente? Yo no sabía que era el termino “chhaupadi”. Cuando me ofrecieron el papel, no tenia ni idea de este tema. Me tuve que documentar, y cuando vi de que se trataba, no me lo creía, de cómo existe una aberración así.
Ponerme en el lugar de una madre que tiene que abandonar a su hija solo por menstruar fue una experiencia durísima. Fue horrible, sobre todo al saber que esto ocurre de verdad en la zona del Nepal. Tuve que trabajar el personaje desde un lugar muy emocional, desde la verdad, pero también con la convicción de que podemos cambiar esta situación.
¿Cómo ves el papel del arte en causas sociales? Creo profundamente en el poder del arte como herramienta de transformación social. El cine, en particular, tiene una capacidad única de llegar al corazón de la gente, de contar historias que muchas veces no tienen voz y de generar empatía, cosa que últimamente falta en este mundo.
Cuando se realiza un proyecto sobre una realidad tan dura como el chhaupadi, no solo estamos entreteniendo, estamos visibilizando, informando, creando conversación. Y eso ya es una forma de activismo.
encarnó a Elisa un personaje lleno de matices emociones y verdad
¿Qué te inspira como actriz? Todas las obras teatrales en las que he participado han dejado una huella en mí. Cada personaje tiene su propia personalidad, sus motivos, sus acciones…cada uno representa una forma de vida, una mirada distinta sobre el mundo.
Disfruta mucho interpretarlos, porque me permiten explorar emociones, realidades y decisiones que quizá en mi vida personal no viviría. Me dan confianza, me retan, y me enseñan. Cada personaje es una oportunidad para crecer, no solo como actriz, sino también como persona.
“Bodas de sangre”, Això no és Vida”, ”Car Wash”, “Perfectos desconocidos”, “Rosita” en el ámbito teatral, en 2025 has protagonizado el film “El rostro del diablo”¿Qué proyectos tienes en el horizonte? Ahora el proyecto más próximo que tengo es el rodaje en el nuevo film de Mel Álvarez, “Más allá de la montaña” producida por Huella films. Esta vez interpreto a una bruja en un mundo de realismo fantástico…es todo un reto interpretativo.
Además, tengo sobre la mesa varios proyectos teatrales que me ilusionan mucho. Me siento profundamente agradecida de estar recogiendo frutos sembrados con paciencia, paciencia y mucho amor.
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¿Te gustaría explorar otros formatos (como la dirección, la escritura…)? Si tuviera que escoger, sería la fotografía. Me fascina cómo se puede capturar un instante, una emoción, una imagen que dice tanto sin la necesidad de palabras. La fotografía tiene algo que me toca personalmente, quizá porque también es una forma de interpretar el mundo, pero desde el silencio y la observación.
¿Qué tipo de historias te gustaría contar en el futuro? Como actriz, me gustaría contar historias que remuevan, que incomoden un poco y nos hagan cuestionarnos cosas. Me interesan los personajes que nos son perfectos, que tienen grietas. Me atrae lo humano, lo contradictorio, lo que no encaja con todo.
Y yéndome al espectador infantil, me encantaría contar para ellos. Los niños son un público tan puro, tan honesto…que cuando estás ahí, frente a ellos, todo se vuelve genuino. Ver sus caritas de entusiasmo, cómo se emocionan o se ríen sin filtros, eso me llena el alma.
¿Cómo te imaginas dentro de diez años como artista? Dentro de diez años me veo más libre y más sólida cómo actriz. Actualmente me siento que estoy en un momento muy bonito: con experiencia, con más seguridad en mí misma y también con muchas ganas de seguir aprendiendo.
Me gustaría seguir haciendo personajes con capas, con contradicciones, con alma. Poder elegir proyectos que me desafíen o que me conmuevan de verdad.
Alegría López no busca el aplauso fácil. Busca el temblor, la pregunta, la grieta por donde entra la luz. En La regla mata, nos recuerda que el arte puede ser denuncia, abrazo y revolución. Y en cada palabra que dice, hay una promesa: la de seguir creando desde la verdad, sin concesiones.
Porque como ella misma afirma: “Actuar no es fingir. Es revelar lo que muchos prefieren no mirar.”