Nueva York es fascinante, pero también es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando la tecnología se convierte en ruido visual.
Times Square es el epicentro mundial de la publicidad digital: pantallas gigantes, animaciones, luces, mensajes que cambian cada segundo. Es un espectáculo… pero también un recordatorio de que la saturación digital puede devorar la identidad de una ciudad.
Barcelona no necesita convertirse en eso.
La ciudad tiene su propia personalidad: el Mediterráneo, Gaudí, la Rambla, el Born, Gràcia, Montjuïc. No necesita competir con Nueva York en número de pantallas. De hecho, debería hacer lo contrario: proteger su esencia.
Un paradigma sería el que dice que «El Barça es més que un club»: Lejos de querer entrar en el origen, contextos y demás politiqueos de la esencia de la frase, bla, bla., valga el simil por todos entendible de que «Barcelona es més que una ciutat». Ole!, queda fantástico. Nos gusta. Más si pensamos en los muchos autónomos y PYMES. En las asociaciones culturales, en los artístas y el gran público que mueven Barcelona cada día y razón de ser de Vamos.Barcelona
Porque si seguimos instalando LEDs en cada esquina, llegará un día en que los ciudadanos no mirarán la Sagrada Familia… sino el anuncio que la tapa.
Es nuestro parecer, claro. ¿Qué opinas tú y los tuyos?
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